ACERCA DE NOSOTROS
Nuestra historia
Nuestra historia
Amor por el diseño, con raíces en Tierra de Pinares
Woodendot nació en Madrid en 2012, fundada por Daniel García Sánchez y María José Vargas. Compartían el amor por el diseño y las ganas de crear con cuidado. La conexión de Daniel con Tierra de Pinares acercó el olor a madera y el saber de sus talleres a aquellas primeras ideas.
Queríamos crear muebles y accesorios versátiles y con personalidad, piezas que aportaran calidez al espacio e hicieran más agradable el día a día. La madera se convirtió en nuestro material principal, una forma de dar vida a aquellas ideas y crear diseños con los que apeteciera convivir durante años.
Trabajar con carpinteros locales nos ayudó a hacer realidad esa intención. Su experiencia y nuestra curiosidad como diseñadores dieron forma a piezas con carácter propio, guiadas por el respeto al material y el compromiso con una fabricación más responsable.
El comienzo: el biombo RIZO
En 2010, la situación económica de España hacía difícil que los jóvenes diseñadores encontraran un lugar en la profesión para la que llevaban años preparándose.
Daniel y María José se habían conocido estudiando diseño industrial. Cerca de cumplir los treinta, veían que su vida profesional estaba tomando un rumbo distinto al que habían imaginado.
La curiosidad les dio una razón para seguir diseñando. Empezaron a experimentar juntos, con la idea de presentar su propio trabajo a concursos de diseño. La primera propuesta que tomó forma fue RIZO, un biombo.
Cuando ganó el primer premio en los Habitat Awards Extremadura 2010/11, la sorpresa les animó a seguir. Crear juntos había abierto una posibilidad que querían explorar. Solo más tarde reconocerían aquel momento como el comienzo de Woodendot.
En 2010, la situación económica de España hacía difícil que los jóvenes diseñadores encontraran un lugar en la profesión para la que llevaban años preparándose.
Daniel y María José se habían conocido estudiando diseño industrial. Cerca de cumplir los treinta, veían que su vida profesional estaba tomando un rumbo distinto al que habían imaginado.
La curiosidad les dio una razón para seguir diseñando. Empezaron a experimentar juntos, con la idea de presentar su propio trabajo a concursos de diseño. La primera propuesta que tomó forma fue RIZO, un biombo.
Cuando ganó el primer premio en los Habitat Awards Extremadura 2010/11, la sorpresa les animó a seguir. Crear juntos había abierto una posibilidad que querían explorar. Solo más tarde reconocerían aquel momento como el comienzo de Woodendot.
Woodendot toma forma con la lámpara Ka
En 2011, animados por el premio de RIZO, Daniel y María José empezaron a imaginar una marca propia. Pasaron meses buscando un nombre mientras desarrollaban la pieza que se convertiría en el primer producto de Woodendot: la lámpara Ka XL.
El primer prototipo fue tomando forma con trabajo manual y la ayuda de familiares, amigos y talleres de Íscar y alrededores. El conocimiento de la madera de Daniel les ayudó a resolver cada dificultad. Querían una lámpara estable y resistente que mantuviera una forma sencilla. Hicieron muchas pruebas y prototipos antes de que estuviera lista para presentarla.
Después llegó todo lo que aquel diseño necesitaba para llegar a un hogar: fotografías, una web y un plan de marketing. Las primeras imágenes se hicieron en su piso de 50 metros cuadrados en el centro de Madrid. Construyeron la web a base de pruebas durante los fines de semana, mientras seguían con sus trabajos. Al final, una tienda con un solo producto estaba lista para abrir.
El primer pedido: un hogar en Finlandia
Con la web lista, presentaron Ka XL a medios de diseño de todo el mundo. Para su sorpresa, empezaron a aparecer artículos y llegaron visitantes a la tienda. La gente estaba descubriendo el diseño en el que habían trabajado tanto tiempo.
Un par de semanas después, el 9 de diciembre de 2012, llegó el primer pedido. Daniel estaba entrenando al baloncesto cuando recibió una notificación de PayPal. Un cliente de Finlandia había comprado una Ka XL. Después de meses de trabajo, su lámpara iba a formar parte de un hogar.
Llamó a María José, que estaba preparando la cena en casa. «¡No te lo vas a creer! ¡Que funciona!», repetía. Buscaron la dirección de entrega en Google Maps y abrieron Street View. Ver aquel lugar hizo que el pedido se sintiera real.
La emoción duró varios minutos antes de que se dieran cuenta de todo lo que faltaba por hacer. Tenían un prototipo muy trabajado, pero no un plan de fabricación, embalajes ni una forma de organizar el envío. Había que fabricar la lámpara y hacerla llegar al otro lado de Europa. Estaban decididos a conseguirlo.
Aprender a hacerlo realidad
El diseño era la parte que conocían. Crear una empresa de mobiliario significaba aprender a trabajar con proveedores, organizar la producción, fijar precios y márgenes y gestionar los envíos. Cada paso planteaba preguntas para las que su formación como diseñadores no les había preparado.
En Íscar también tuvieron que ganarse la confianza de los carpinteros locales. Sus diseños eran distintos a los muebles que aquellos talleres estaban acostumbrados a fabricar, y no fue fácil convencerles de que tomaran en serio la idea de un joven diseñador.
Pasaron muchos fines de semana con familiares y amigos, terminando piezas, haciendo fotografías y buscando cómo enviarlas. Las personas de su entorno ayudaron a que aquella pequeña marca pasara de ser una idea a algo que podía llegar a un hogar.
Un mes después del pedido, la primera Ka XL llegó a Finlandia sin incidencias y tuvo buena acogida. La lámpara había hecho el viaje que habían imaginado en Google Maps.
Después llegaron Ka M y Ka S, completando la primera colección de tres lámparas. Cada una trasladaba el mismo lenguaje de diseño sencillo a una forma distinta de iluminar, ofreciendo más posibilidades para crear el ambiente que cada persona quería en su hogar.
Nuestra historia continúa
Con los años, Daniel y María José siguieron desarrollando piezas con detalles útiles, funciones adicionales y carácter propio, buscando formas de facilitar su reparación, su reutilización y una vida más larga. En el décimo aniversario de Woodendot, en 2022, miles de piezas formaban parte de hogares de todo el mundo y nuestro trabajo había recibido reconocimiento internacional.
A comienzos de 2025, nuestras colecciones a medida empezaron a tomar forma con un equipo nuevo y una colaboración estrecha con uno de nuestros proveedores de fabricación. La idea nació de los espacios en los que vive la gente, con sus propias proporciones y necesidades. Queríamos hacer más accesibles los muebles ajustados a esos espacios, evitando el coste y la complejidad de encargar cada pieza desde cero.
Hoy, nuestros propios sistemas de diseño te permiten configurar un mueble online, dentro de las opciones disponibles, y ver el precio mientras eliges. Cada pedido a medida se fabrica individualmente en Tierra de Pinares. Es un nuevo capítulo de la misma historia: diseñar con cuidado para que cada pieza encaje en el hogar del que va a formar parte.
Con los años, Daniel y María José siguieron desarrollando piezas con detalles útiles, funciones adicionales y carácter propio, buscando formas de facilitar su reparación, su reutilización y una vida más larga. En el décimo aniversario de Woodendot, en 2022, miles de piezas formaban parte de hogares de todo el mundo y nuestro trabajo había recibido reconocimiento internacional.
A comienzos de 2025, nuestras colecciones a medida empezaron a tomar forma con un equipo nuevo y una colaboración estrecha con uno de nuestros proveedores de fabricación. La idea nació de los espacios en los que vive la gente, con sus propias proporciones y necesidades. Queríamos hacer más accesibles los muebles ajustados a esos espacios, evitando el coste y la complejidad de encargar cada pieza desde cero.
Hoy, nuestros propios sistemas de diseño te permiten configurar un mueble online, dentro de las opciones disponibles, y ver el precio mientras eliges. Cada pedido a medida se fabrica individualmente en Tierra de Pinares. Es un nuevo capítulo de la misma historia: diseñar con cuidado para que cada pieza encaje en el hogar del que va a formar parte.